Night Sketches – Beneath an Umbrella – Nathaniel Hawthorne

Pleasant is a rainy winter’s day, within doors! The best study for such a day, or the best amusement,—call it which you will,—is a book of travels, describing scenes the most unlike that sombre one, which is mistily presented through the windows. I have experienced, that fancy is then most successful in imparting distinct shapes and vivid colors to the objects which the author has spread upon his page, and that his words become magic spells to summon up a thousand varied pictures.

Strange landscapes glimmer through the familiar walls of the room, and outlandish figures thrust themselves almost within the sacred precincts of the hearth. Small as my chamber is, it has space enough to contain the ocean-like circumference of an Arabian desert, its parched sands tracked by the long line of a caravan, with the camels patiently journeying through the heavy sunshine. Though my ceiling be not lofty, yet I can pile up the mountains of Central Asia beneath it, till their summits shine far above the clouds of the middle atmosphere. And, with my humble means, a wealth that is not taxable, I can transport hither the magnificent merchandise of an Oriental bazaar, and call a crowd of purchasers from distant countries, to pay a fair profit for the precious articles which are displayed on all sides.

True it is, however, that amid the bustle of traffic, or whatever else may seem to be going on around me, the rain-drops will occasionally be heard to patter against my window-panes, which look forth upon one of the quietest streets in a New England town. After a time, too, the visions vanish, and will not appear again at my bidding. Then, it being nightfall, a gloomy sense of unreality depresses my spirits, and impels me to venture out, before the clock shall strike bedtime, to satisfy myself that the world is not entirely made up of such shadowy materials, as have busied me throughout the day. A dreamer may dwell so long among fantasies, that the things without him will seem as unreal as those within.

¡Qué bonito es un día llovioso de invierno, dentro de la casa! El mejor estudio para tal día, o la mejor diversión —llámelo como quiera,— es un libro de viajes que describa vistas muy diferentes a aquella lúgubre, que está neblinosamente presentada en las ventanas. He experimentado, que la fantasía es más exitosa entonces en impartir formas distintas y colores vivos a los objetos que el autor ha extendido sobre su página, y que sus palabras se convierten en hechizos mágicos para convocar miles de imágenes variadas.

Paisajes extraños destellan tras las paredes familiares del cuarto, y figuras estrafalarias se empujan casi dentro del sagrado espacio del fogón. Por pequeña que sea mi habitación, tiene suficiente espacio para contener la circunferencia oceánica de un desierto árabe, sus arenas agotadas marcadas por la larga linea de una caravana, con los camellos viajando con paciencia bajo la intensa luz del sol. Aunque mi techo no es elevado, incluso así puedo apilar las montañas de Asia central bajo él, hasta que los cimas brillan más allá de las nubes de la atmósfera media. Y, con mis medios humildes, una riqueza que no se puede gravar, puedo transportar aquí la mercancía de un bazar oriental, y llamar a una multitud de compradores de países lejanos, a pagar un beneficio justo por los artículos preciosos expuestos por todos lados.

Es verdad, sin embargo, que entre el bullicio del tráfico o lo que parezca que está pasando en este lugar, el goteo de la lluvia ocasionalmente se oirá tamboreando en los cristales, que se dan a una de las calles más tranquilas de un pueblo en New England. Después de algún tiempo, también, las apariciones se esfuman, y no aparecen otra vez cuando se lo pido. Entonces, siendo de noche, un sentimiento melancólico de irrealidad deprime mi espíritu y me impele a arriesgarme a salir, antes de que el reloj me mande a dormir, a satisfacerme que el mundo no está compuesto de tales materiales oscuros, como los que me han ocupados a lo largo del día. Un soñador puede morar tanto tiempo entre fantasías que las cosas fuera de él parecen tan irreales que las de adentro.

Read the full story www.gutenberg.org/files/9216/9216-h/9216-h.htm

Mammaoca2008  on flikr

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